Internacional comunista y Al Qaeda
INTERNACIONAL COMUNISTA Y ALQAEDA: LA FILOSOFÍA DE ODIO
El siglo XXI despertó en occidente con un nuevo trauma. Ya no es el ataque comunista del siglo XX el que lleva la voz cantante contra nuestra civilización. Esta vez es una filosofía étnica, con supuestas (por falaces) bases religiosas, que se expande aceleradamente en todo el llamado mundo occidental: su método, el terrorismo y sus combatientes, militantes de AlQaeda, una organización supranacional que se dice monopolista de los postulados del Corán. Es Falso.
Como en el siglo XX, otra filosofía de odio hace impacto en nuestra sociedad. Ya la Internacional comunista había echado mano de esta formidable arma. No se trata de que el marxismo implique odio. Carlos Marx fue un economista que estudió el capitalismo naciente y a partir de sus conclusiones formuló una teoría para el área económica. Vinieron sin embargo políticos que le añadieron condimentos de odio a su obra, para transformarla en algo explosivo.
Con AlQaeda sucede ahora algo similar. La filosofía islámica –más que la propia religión-- es una manera especial de ver la vida, que no necesariamente implica someterse al odio. Sin embargo, apareció la versión política que interpretó las cosas a su manera y adoptó, como hizo Lenin con su socialismo, el odio como herramienta de lucha contra toda la sociedad occidental.
En ambos casos, no son indispensables estructuras organizacionales (aunque ellas existen) que den soporte y orientaciones a los golpes. Basta con difundir una filosofía que tenga el odio como aglutinante y una meta idílica como bandera, para que los subgrupos mundiales se estructuren territorialmente y lleven las consecuencias del odio acumulado a sus últimas consecuencias.
Las razones del comunismo, que nació como un parto difícil dentro el propio mundo occidental, fue “la explotación de los obreros industriales”. La razón de la filosofía de AlQaeda, nacida en una sociedad estancada y añorante, fue “el mundo árabe es explotado” porque el petróleo, su principal riqueza actual, tiene (tenía) un precio muy bajo y sólo beneficia a un occidente laico y desarrollado, que no había dejado conquistarse en la época de esplendor del mundo islámico árabe.
En realidad, la filosofía comunista fue y es un arma contra la sociedad occidental estructurada económicamente de una manera específica: el capitalismo, contra el cual los comunistas enfilaron su lanza. Hay que decir que el capitalismo es un sistema adoptado por occidente de manera natural (nadie lo inventó, como sí sucedió con el comunismo) antes de que el mismo fuera probado y aplicado por la sociedad occidental dentro de sus micro-estructuras libres y laicas, del cual es patrimonio no exclusivo, en igual medida que lo son la filosofía, la ciencia y la tecnología.
Los comunistas, como los terroristas de AlQaeda, no tienen una estructura internacional rígida definida, aunque ambos poseen organizaciones específicas que los guían (los comunistas eran seguidores de la “Internacional Comunista” y ahora lo son de diversos “Foros Internacionales”, mientras los terroristas lo son de AlQaeda), pero la principal ideología en cada caso lo constituye la existencia de una “filosofía de odio”, que les señala el camino de sus acciones contra occidente: guerrillas, terrorismo, atentados, muertes y todo lo que signifique destrucción de la sociedad occidental. Los métodos similares, comunistas y seguidores de AlQaeda coinciden en métodos.
Los comunistas se empeñan para establecer su sociedad idílica (que como está basada en el odio, implica dictadura, fusilamientos, arbitrariedades y falta de libertad, entre otros oprobios). Los terroristas de AlQaeda, quieren implantar una sociedad cerrada, a lo Talibán, (discriminación de mujeres, leyes medievales y sometimiento extremo ante la autoridad) que aspiran a implantar en todo occidente sustituyendo los logros de nuestra sociedad, como un retroceso al esplendor perdido del mundo árabe de 1,500 años atrás, con un sentimiento ambivalente del regreso a la gloria perdida, negando nuestros logros: el mundo laico, el capitalismo, la ciencia y la tecnología.
Las manifestaciones del mundo real dan fe. Fidel Castro: “Mi destino verdadero es la lucha contra EUA”, no para solucionar los problemas de su pueblo (o de otros pueblos). Ché Guevara: “el odio como método de lucha”. Hugo Chávez “el anti-yankismo como mecanismo unitario”. Osama Bin Laden: “contra la decadente sociedad occidental imperialista y monopolista petrolera”. Mao: “Sin odios no puede haber fuerza en la lucha”, y así por delante, todos son del equipo de los “contra”.
Ni la sociedad que propugna AlQaeda, ni la defendida por los comunistas, pueden mostrar algo superior a la civilización occidental. El mundo islámico actual es una abigarrada muestra de desigualdad, pobreza, sometimiento religioso e ideológico, que pocos en occidente imitarían. Y la mayor sociedad comunista ya construida, se auto-desintegró por el peso de sus contradicciones.
¿Qué pretendió el comunismo? Quien quiera verlo, todavía hay tiempo de visitar Corea del Norte o la Cuba comunista: miseria, prostitución, desesperanza, doble moral. ¿Que pretende el terrorismo?: Afganistán, ordenado por el sistema Talibán, fue su sociedad ideal: mujeres tapiadas totalmente, ejecuciones públicas, despotismo, dictadura, pobreza, regreso al pasado medieval.
Aunque muy usada para explotar la frustración, resentimientos, envidia, poca autoestima (por demás generalizados y abundantes) el odio es una herramienta de la que difícilmente pueda extraerse algo útil, fuera de crear una formidable fuerza guerrillera, terrorista, cruel y opresora. Su aglutinante es el odio a los empresarios de éxito, a los profesionales trabajadores e inteligentes, a los emprendedores del área económica, a los ricos, a los políticos y a todo lo que vale y brilla.
¿Porqué el odio es una herramienta más aglutinante --en el plano político-- que el amor? es algo que la filosofía y las religiones deberían explicar mejor, cuando el amor el la piedra angular de la familia, que a su vez es el núcleo de cualquier la sociedad. Lo cierto es que, siendo el odio un sentimiento fácil de manipular, es el principal enemigo a que occidente debe enfrentarse en el plano individual en esta lucha contra el terrorismo, después de haber vencido la lucha contra el comunismo. Difícilmente una persona exenta de odio abraza filosofías comunista o terrorista.
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